Monasterio de Saint George

El Monasterio de Saint George fue creado en el siglo IV por unos monjes que buscaban la experiencia de los profetas bíblios en el desierto y se estableció en torno a una cueva donde, según una tradición, Elías fue alimentado por cuervos (1 Reyes 17:5-6).

El Monasterio, que se encuentra en la región de Wadi Kelt en las cercanías de la ciudad de Jericó, fue creado por 5 monjes de la región de Siria bajo un sistema de comunidad igualitaria llamada coenobium  (ver más adelante) y unos años más tarde ampliada por un monje llamado Georgius de Coziba a cuyo nombre se denomina el monasterio.

De acuerdo al testimonio de Cirilo de Scitópolis, biógrafo cristiano del siglo VI, cuando Georgius llegó al monasterio un monje quiso engañarlo y su mano quedó paralizada. Además, según Cirilo, cuatro veces se salvó de caer al precipicio, tres veces se salvó de que una víbora lo muerda e inclusive una vez consiguió salvar el monasterio de un incendio. En una ocasión arrojó un jarra con un panal de abejas al río ya que la condideró “una tentaciòn del diablo”.

Cuando monjes griegos – ortodoxos renuevan el lugar en el 1878, llaman al monasterio Saint George en memoria de este monje considerado para ellos santo.

La llegada de monjes al Desierto de Judea se ubica dentro del contexto del movimiento monástico que se inicia en Egipto en el siglo III a través de las figuras de Pablo de Tebas y Antonio Abad,  monjes ermitaños, quienes dejaron Europa  para aislarse en la región oriental del desierto de Egipto.

Los motivos que llevaron a estos primeros monjes a optar por un modeo de vida ermitaño en el desierto de Egipto están relacionados, por un lado, con escapar de las persecuciones de cristianos y, por el otro lado, por motivos teológicos: humildad, celibato y principalmente imitar la forma de vida de Juan el Bautista y del propio Jesús.

Desde Egipto este movimiento de miles de monjes comienza a expandirse en el siglo IV hasta llegar primero a Gaza y luego al Desierto de Judea en la actual Israel.

El motivo por el cual miles de monjes se asientan en el Desierto de Judea tiene que ver con el relato Bíblico referente al Desierto de Judea en donde figuras como el Profeta Elías y su discípulo Eliseo se resguardaron en el desierto y aún más: también fue el lugar donde caminó Juan el Bautista y donde Jesús fue bautizado.

Los monjes en el Desierto de Judea estaban organizados en dos tipos de formas de vida:

  1. Aislamiento individual en donde monjes residían en cuevas llamadas “Lauras” y en donde una vez por semana (generalmente los domingos) se reunían varios residentes de Lauras para comer juntos, estudiar y orar. Luego regresaban a sus lauras para continuar una vida de aislamiento.
  2. Forma de vida comunitaria en donde varios monjes convivían bajo el liderazgo de un monje superior en el marco de una organización comunitaria llamada coenobium. Esta forma de vida aseguraba poner un orden a la vida en común de los monjes, en lo que respecta a la administración de los bienes y productos, así como la formación en la fe, la disciplina y los intereses filosóficos del cristianismo naciente. Se realizaban actividades de meditación y recogimiento, propias de las comunidades religiosas.

Las comidas de los monjes eran escasas, no por una cuestión de pobreza, sino por que consideraban que debían comer lo justo y necesario. De hecho fueron encontrados restos arqueológicos de monasterios del tipo coenobium con bellísimos mosaicos y otros elementos que daban testimonio de la abundancia en recursos de estas comunidades.

En total fueron creados 60 monasterios en el Desierto de Judea (uno de ellos está en Masada) y figuras prominentes de este movimiento llegaron a tener una influencia central en el Cristianismo como el caso de Martirius quien inclusive llegó a ser coronado como Patriarca de Jerusalém.

En la actualidad en el Monasterio de Saint George residen algunos monjes ancianos de origen griego ortodoxo.

2018-08-21T05:35:11+00:00