Al norte de Israel, en la ciudad de Abel Beth Maacah, se ha descubierto una pequeña figura que data de hace 2.800 años. La escultura, de expresión seria, representa a un hombre de ojos oscuros con cabello largo y negro y con barba que lleva una diadema amarilla y negra. Es posible que se trate de la cabeza de un personaje de la Biblia. Fue encontrada el verano pasado por el estudiante de ingeniería de Jerusalén Mario Tobia en un gran edificio en el punto más alto de la Ciudad Antigua, que es mencionada varias veces en el Antiguo Testamento, según informa Live Science.

La cabeza, de poco más de 5 centímetros, fue tallada en una cerámica vidriada llamada fayenza. Según los arqueólogos, lo más probable es que en su día formara parte de una estatuilla de entre 20 y 25 centímetros.

La Universidad Hebrea de Jerusalén ha anunciado este jueves el descubrimiento de una cueva que guardó los denominados Rollos del Mar Muerto: un conjunto de casi mil pergaminos, en hebreo, arameo y griego y de un período comprendido entre el siglo III antes de Cristo y el siglo I después de Cristo. Entre ellos, figuran numerosos libros del Antiguo Testamento.

Además, hasta ahora los arqueólogos creían que los manuscritos -descubiertos por un beduino en el noroeste del Mar Muerto entre 1947 y 1956 cerca del yacimiento de Qumrán- habían sido guardados en once cuevas.

“El descubrimiento de otra cueva más, la 12, podría revolucionar la información de la que disponemos”, afirma Oren Gutfeld, arqueólogo del Instituto de Arqueología de la Universidad Hebrea de Jerusalén, responsable de las excavaciones.

Un sello de arcilla del siglo VIII a.C. descubierto en una excavación en Jerusalén podría llevar el nombre del profeta bíblico Isaías, según un nuevo artículo en Biblical Archaeology Review.

En el artículo, titulado Is This the Prophet Isaiah’s Signature?(¿Es esta la firma del profeta Isaías?), la autora y arqueóloga Eliat Mazar sugiere que la antigua inscripción hebrea que aparece en el óvalo de arcilla dañado de 1,2 centímetros podría haber rezado «Perteneciente al profeta Isaías».

Si la interpretación de los caracteres del sello de 2.700 años es correcta, sería la primera referencia a Isaías fuera de la Biblia. Al profeta hebreo se le describe como consejero del rey judío Ezequías, que gobernó entre finales del siglo VIII y principios del siglo VII a.C.

Una imagen del Monte del Templo o Explanada de las Mezquitas en Jerusalén. El sello se descubrió en el Ophel, una antigua zona fortificada cuyas ruinas pueden verse en la esquina inferior derecha.
FOTO POR ANNIE GRIFFITHS, NATIONAL GEOGRAPHIC CREATIVE

Los arqueólogos que descubrieron el lugar lo llamaron “el misterioso teatro perdido de Jerusalén”. Y su estado es (casi) perfecto. Se trata de uno de los mayores hallazgos en la histórica capital del pueblo israelí de los últimos años y que arrojará mayor luz sobre los tesoros ocultos de la urbe.

El teatro se trata de un reducto con capacidad para unas 200 personas y que data del tiempo en que el Imperio Romano regía el destino de la ciudad, descubierto hace unos días y anunciado hoy por la Autoridad de Antigüedades de Israel.

Las excavaciones comenzaron en el Arco de Wilson (en honor al arqueólogo inglés Charles William Wilson quien lo descubrió en 1864) y luego de observar los hallazgos bajo tierra continuaron con los trabajos que condujeron hasta debajo mismo del Muro de los Lamentos.

El Monte del Templo o Monte Moriah es uno de los sitios más disputados en la actualidad por su grado de santidad para las tres religiones monoteístas.

Según el Judaísmo sobre la Roca blanca que se encuentra en el interior del Domo de la Roca, el mundo fue creado (lo que se llama en hebreo, la piedra fundamental) además ahí ocurrió el sacrificio de Isaac (o casi sacrificio) y posteriormente en la época del rey Salomón fue construido el Sagrado Templo, reconstruido por Zerubabel y refaccionado por el Rey Herodes el Grande. En esa roca se encontraba el Santo de los Santos.

El Cristianismo considera al Monte del Templo como el lugar donde se encontraba el Templo de Herodes. El mismo Templo donde Jesús se debatió con los sabios a la edad de 12 años y por supuesto el mismo Templo que tanto Jesús como el resto de los Judíos de la época peregrinaban tres veces al año.

El Islam considera la Roca como el sitio en donde el Profeta Mahoma, proveniente de La Meca, ascendió con su caballo alado (Al Burak) al cielo para recibir de Dios los 5 preceptos del Islam.

Monte del Templo

Los edificios que vemos en la actualidad, y que tal vez sean “la postal típica de Jerusalém”, son dos: El Domo de la Roca y la Mezquita de Al Aqsa.

EL DOMO DE LA ROCA (con su cúpula dorada) NO ES UNA MEZQUITA (y nunca lo fue), si no un santuario donde se recuerda el mencionado ascenso de Mahoma al cielo.

La Mezquita de Al Aqsa (“La Lejana”), de cúpula gris es la tercera mezquita más importante del mundo musulmán.

Ambas estructuras datan del siglo VII de nuestra era, en ocasión de la conquista árabe de la Tierra de Israel y, si bien pasaron por una reestructuración a Iglesias en la época de los Cruzados (que duró muy poco hasta la reconquista de Jerusalén por parte de Saladino), siempre mantuvieron su misma forma. Es de destacar, que Jerusalén no aparece ni un vez en el Corán. Sin embargo, clérigos musulmanes del siglo VIII van a interpretar que Al Aqsa (“La Lejana”), que sí aparece en el Corán se refiere a Jerusalém. Desde entonces Jerusalén es considerada la tercera ciudad más importante del Islam

En la actualidad el Monte del Templo está bajo responsabilidad de Israel, como soberano, pero existe un Status Quo en donde están involucrados principalmente Jordania y también Arabia Saudí. En ese acuerdo de Status Quo existe una autonomía absoluta en el manejo administrativo del lugar por parte de musulmanes (lo que se llama el Waqf) sin intervención de Israel, es decir, Israel no puede realizar excavaciones, ni refacciones ni inmiscuirse en el manejo de aspectos económicos y administrativos.

¡ESA IDEA DE RECONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO ES INVIABLE, IMPOSIBLE Y APOYADA ÚNICAMENTE POR MINÚSCULOS GRUPOS!

Inclusive los grandes Rabinos en los últimos 200 años han prohibido el ascenso al Monte del Templo por motivos de santidad del lugar (ya que antiguamente sólo el Sumo Sacerdote podía entrar en el Santo de los Santos y según los Rabinos de hoy, sería una herejía si alguien entrase en ese lugar santísimo) y por motivos pragmáticos para evitar provocaciones innecesarias a la población musulmana.