La ruta del incienso era uno de los caminos comerciales más desarrollados de la antigüedad que unía la India, a través de la Península Arábiga, el Desierto del Neguev y el puerto de Gaza, con Europa y vía terrestre con Egipto. Por ese camino se comercializaban productos de lujo que tenían, por lo general, un volumen pequeño y un valor grande como perfumes, especias, seda, piedras preciosas, pintura, animales y otros.

Esta ruta fue explotada principalmente por un pueblo llamado Nabateo entre los siglos IV a.e.c. y el siglo II e.c. Los nabateos eran de origen árabe y habitaban las áreas desérticas de la actual Arabia, Jordania e Israel. Tenían una capacidad extraordinaria para sobrevivir las difíciles condiciones del desierto, lo que les otorgaba una gran ventaja con relación a otros pueblos de la región.  Los nabateos sabían dónde encontrar pozos de agua en los inhóspitos e inmensos desiertos y tenían un singular don para el comercio.

Un Tel arqueológico es una colina artificial generada como consecuencia de la construcción de un asentamiento sobre las ruinas de otro anterior. En la antigüedad, cuando una nueva civilización conquistaba un territorio por la fuerza, muchas aldeas y ciudades eran destruidas. Los restos de esa destrucción se aplanaban y sobre ellos se edificaba un nuevo asentamiento; logrando así que, con el paso de las diferentes épocas y las diferentes destrucciones-reconstrucciones, se generara una elevación del terreno hasta formar una especie de colina artificial.