Dos primos de la tribu beduina de Ta´amira, Muhamad A´Dib y Jumma Muhamad, descubren accidentalmente a inicios del 1947 los 3 primeros rollos que estaban en una jarra de cerámica en el momento que una cabra de su rebaño se extravió dentro de una caverna que luego se llamaría la Caverna 1. Días después encuentran en esa misma caverna cuatro rollos más.

Muhamad A´Dib y Jumma Muhamad.

Estos primos se encuentran con un zapatero de Belén llamado Jalil Iskandar Shahin, apodado “Kando”, un árabe cristiano de la Iglesia Ortodoxa Siria, quien también se dedicaba al comercio de antigüedades. De acuerdo al rumor (nunca confirmado), se cree que los beduinos estaban interesados en que Kando fabricara sandalias con el cuero de los rollos.

Kando, sin embargo, recomendó que esos rollos valdrían más como antigüedades y los convenció para que él mismo se encargue de venderlos.

Jalil Iskandar Shahin.

El teatro en el imperio romano era una estructura pública central que servía como lugar de divertimento para la sociedad en general.

Formaba parte del concepto de Panem et Circense («Pan y Circo»), es decir, divertimento para el pueblo con el objetivo de distraerlos de los problemas cotidianos como la falta de sustento, la corrupción política y otros.

Como muchos otros edificios públicos, también el teatro romano fue heredado de la cultura griega que los romanos tanto admiraban.

Dos diferencias centrales existían entre el teatro romano y el griego.

 

La primera es arquitectónica, mientras los griegos construían aprovechando la topografía del lugar, como por ejemplo colocar las gradas sobre la ladera de una colina, los romanos construían las bases para elevar las gradas sin tomar en cuenta la topografía del lugar.

Y la segunda diferencia está en la función del teatro.

Mientras los griegos utilizaban el teatro para transmitir mensajes políticos o filosóficos a través de géneros como el drama, la comedia y la tragedia, los romanos utilizaban mayoritariamente el teatro como fuente de diversión y distracción para el pueblo.

La estructura del teatro romano era prácticamente idéntica a lo largo y ancho del imperio y consistía en una estructura semicircular (a diferencia del anfiteatro que era circular u oval), delimitado a través del escenario, techado con velos y generalmente tenía dos o tres pisos.

Las gradas, tal lo mencionado anteriormente, estaban sobre estructuras de piedra creando así una especie de bóvedas que sustentaban esas gradas.

A través de esas bóvedas se creaban pasillos llamados «vomitoria» cuya función era la de permitir el ingreso del público como así también la salida del mismo luego de la función.

Una vez ingresado al teatro a través de la «vomitoria», los asistentes al espectáculo tomaban sus asientos ya enumerados (fueron encontrados en Cesarea Marítima restos de dos ingresos con la numeración correspondiente) y asistían al espectáculo mirando en dirección al escenario que tenía a su vez una pared alta que servía de escenografía. Esa pared permitía que el sol no encandile al público, principalmente si la función era durante la puesta del sol. Los invitados VIP no ingresaban por las «vomitoria» si no que lo hacían por unas entradas laterales a ambos lados del escenario y se sentaban en las primeras filas próximas a un área llamado «orquesta», la zona semicircular bien próxima al escenario.

Cuando Herodes construye Cesarea Marítima sobre los restos de la antigua aldea fenicia de Torre de Estrato durante los años -22 al -10, la intención era crear una ciudad totalmente romana alrededor de un sofisticado puerto, una maravilla de la ingeniería de la época, que comercializaría con todo el mundo conocido, desde la India y hasta Europa. Es así que Herodes construye en frente del puerto un Templo en homenaje a la diosa Roma y al César Augusto, pero además construye baños romanos, hipódromos, su propio palacio lujoso sobre el Mar Mediterráneo (otra genialidad arquitectónica de Herodes), un sofisticado acueducto y por supuesto también, un teatro romano con capacidad de aproximadamente 4000 espectadores.

De acuerdo a Flavio Josefo, la muerte de Herodes Agripas, nieto de Herodes el Grande, ocurrió en el teatro de Cesarea Marítima en ocasión de la celebración del festival en homenaje a la fundación de esta bellísima ciudad portuaria:

«Ahora, cuando Agripa había reinado tres años sobre todo Judea llegó a la ciudad de Cesarea, que antes se llamaba Torre de Estrato, y allí expuso espectáculos en honor de César, por cuyo bienestar siendo que había sido informada de que se estaba celebrando un cierto festival. En este festival se reunieron un gran número de juntas de las personas principales de la dignidad de su provincia. En el segundo día de los espectáculos se había puesto una prenda hecha enteramente de plata, de una textura verdaderamente maravilloso, y entró en el teatro temprano en la mañana«.

El libro de Hechos de los Apóstoles hace referencia a la muerte de Herodes Agripas (a quien el autor de Hechos, el evangelista Lucas, lo llama simplemente de Herodes) de la siguiente forma:

20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tiro y de Sidón; pero ellos vinieron de acuerdo ante él, y sobornado Blasto, que era camarero mayor del rey, pedían paz, porque su territorio era abastecido por el del rey.

21 Y un día señalado, Herodes, vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó.

22 Y el pueblo aclamaba gritando: !!Voz de Dios, y no de hombre!

23 Al momento un ángel del Señor le hirió, por cuanto no dio la gloria a Dios; y expiró comido de gusanos.

Es muy posible, que la descripción en Hechos haya ocurrido, tal como lo menciona Flavio Josefo, en el propio teatro de Cesarea Marítima. Principalmente el versículo 21 que habla de que Agripas « vestido de ropas reales, se sentó en el tribunal y les arengó » da a entender que estaba presente en algún evento importante.

El teatro romano que vemos hoy en día en Cesarea Marítima pertenece en su mayor parte a la época del emperador Septimius Severus (193-211 e.c.), si bien la base de las gradas es original de la época del Rey Herodes como así también el escenario. 

El teatro dejó de funcionar en el siglo V y en el siglo VI fue rodeado por una amplia muralla (que se puede ver hasta el día de hoy), convirtiéndolo en una base militar bizantina.

Reformas fueron realizadas no solo en el siglo II o III si no también durante el siglo XX con el fin de adaptar su uso a la modernidad. 

En la actualidad, grandes artistas israelíes y del mundo han realizado conciertos y shows en el teatro de Cesarea (al que erróneamente llaman de «Anfiteatro»). Que un artista israelí de  un recital en Cesarea significa que el artista ha llegado a la cima de su carrera (!).

Desde los días del Rey Herodes y hasta nuestros días cerca de 4000 personas disfrutan periódicamente de espectáculos que este maravilloso teatro ofrece. Herodes era un rey cruel y sanguinario, pero a pesar de eso los amantes del arte le estamos agradecidos por habernos dejado esta obra sin igual.

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M.A. Ariel Horovitz

Fundador y Director del Moriah International Center.

Formado en Sociología e Historia del Pueblo Judío por la Universidad Hebrea de Jerusalén. Posee también una maestría en Gestión y Liderazgo por  la Universidad de Bar Ilan, Israel.

Se especializa en el área de liderazgo en la Biblia y en temas relacionados con la historia del pueblo de Israel, desde los tiempos Bíblicos y hasta la actualidad del moderno Estado de Israel.

Ofrece conferencias y seminarios en diversas instituciones académicas de Israel, Estados Unidos, México, Brasil, Angola y otros.

 

1. Es muy probable que David nunca haya pisado ese lugar en su vida. Eso no impidió a los antiguos bizantinos, que gobernaron la Tierra de Israel desde el 324 hasta el 638 de nuestra era, creer fervientemente (y erróneamente) que esa monumental estructura era el palacio del Rey David. Luego, con el tiempo, esta tradición perduró visitantes aún creen que el Rey David pasó por ese lugar.

2. En este sitio se pueden apreciar restos arqueológicos de casi todas las épocas de la milenaria historia de Jerusalem, desde los tiempos del Rey Ezequías (fines del siglo VIII a.e.c.) hasta el período británico (1917-1948). Es por eso que existe allí un bellísimo museo que cuenta la historia de Jerusalem inclusive desde la época Cananea y hasta nuestros días. La exhibición es fija y de vez en cuando hay exhibiciones temporarias relacionadas con la historia de Jerusalén. Por las noches hay un maravilloso show que cuenta esa misma historia, pero con luces de láser y sonidos.

Los restos de más de 150 antiguas sinagogas de las épocas romana (37 A.E.C. – 324 E.C.) y bizantina (324–638 E.C.) descubiertos en Israel sin duda se cuentan entre los descubrimientos arqueológicos más importantes del país.

En ellos se encontraron más de doscientas inscripciones originales, en su mayoría en arameo, el idioma mayoritariamente hablado por los judíos en ésa época, y en su minoría en hebreo y en griego.

La inmensa mayoría de ellas son expresiones de agradecimiento y bendiciones a personas que realizaron importantes donaciones a la sinagoga local.

Una de las inscripciones descubiertas en la antigua sinagoga de Ein Guedi (עֵין גֶּדִי), la inscripción de la maldición, es excepcional y única en su género.

Ein Guedi, un oasis en la desértica franja costera occidental del Mar Muerto, es en sí un sitio excepcional, con presencia arqueológica ininterrumpida desde la época del Primer Templo (véase p.ej. 1Samuel 23:29, Cantares 1:14) hasta el final de la época bizantina.

Su situación geográfica y las condiciones climáticas extremas de su entorno hicieron de él y de su gente un lugar especial.

La franja desértica que bordea el Mar Muerto se encuentra a unos 400 m. debajo del nivel del mar, recibe apenas unos 70 mm. de precipitaciones pluviales al año, y las temperaturas en el verano trepan por encima de los 40°.

Mucha gente cree que el Domo de la Roca, es decir, la cúpula dorada que se encuentra en el Monte del Templo en Jerusalén, es la llamada Mezquita de Omar. La realidad es que ese bellísimo edificio de cúpula dorada no es ni mezquita ni tampoco es de Omar. 

Se trata de un santuario construido en el año 691 por el califa Abd al-Malik con el objetivo de:

  1. Crear un santuario en el mismo lugar en donde se erigía el Templo Sagrado de Jerusalén construido inicialmente por Salomón quien, a su vez, es un profeta en el Islam. Además, inicialmente Mahoma orientaba a sus seguidores a orar en dirección a Jerusalén imitando así a los judíos que habitaban en el siglo VII en la península arábiga.
  2. Competir con sus rivales bizantinos, mostrando que el santuario musulmán es más bellos y suntuoso que el Santo Sepulcro. Es por eso que la estructura del Domo de la Roca es octogonal, tal vez inspirado en la iglesia bizantina de Kathisma del siglo V (que recuerda el lugar en donde, según la tradición, María descansó en su camino a Belén) que era también octogonal y además posee una cúpula muy parecida a la cúpula del Santo Sepulcro.
  3. Rivalizar con su enemigo político, el califa Ibn al-Zubayr, quien controlaba Meca (el lugar más santo para el Islam) y así desviar hacia Jerusalén buena parte de las corrientes peregrinas que iban hacia esa ciudad santa. Esta tesis es aún discutible por algunos historiadores que argumentan que Abd al-Malik, musulmán creyente, no iba a perjudicar la peregrinación hacia la ciudad santa de Meca. De todas maneras, es en la época del hijo de Abd al-Malik, Al Walid, que comienzan a identificar el pasaje del Corán que habla sobre la travesía nocturna de Mahoma de Meca hacia «Al Aqsa», que significa en árabe «la lejana», con el Monte del Templo en Jerusalén (al cual los árabes llaman hasta el día de hoy «Haram Al Sharif», el «Noble Santuario»). De acuerdo a esa tradición, nacida a inicios del siglo VIII, en esa travesía nocturna el Profeta Mahoma posa sobre la roca que se encuentra en el interior del Domo de la Roca (y de ahí su nombre) y sube al cielo para recibir de Dios los cinco preceptos del Islam para ser diseminados por el mundo entero.

Pero entonces, ¿De dónde viene la confusión que identifica el Domo de la Roca con la Mezquita de Omar?

El descubrimiento casual de los rollos por un beduino de la tribu de los Ta’amireh a fines del año 1947 en una de la cuevas cercanas al sitio denominado Khirbet Qumrán, ubicado en la orilla nor-occidental del Mar Muerto, ha resultado ser uno de los hallazgos arqueológicos más sensacionales, si no el mayor, de todos los acaecidos en el siglo XX

Entre 1947 y 1956 se encontraron en once cuevas de la zona aproximadamente 800 manuscritos redactados hace casi 2.000 años, en la época del Segundo Templo (538 A.C.-135 D.C.).

Desde entonces, miles de artículos y libros han tratado de descifrar los misteriosos textos, a fin de poder revelar una realidad del pasado cultural del pueblo de Israel, que era casi totalmente desconocida. 

Sin embargo, en los últimos años la importancia del descubrimiento de Qumrán se ha visto opacada por LA polémica tejida en derredor de los «intereses» políticos detrás de la publicación de los rollos, como lo ejemplifica el libro sensacionalista de Baigent y Leigh llamado El escándalo de los Rollos del Mar Muerto.

Como resultado de ello, el público ha identificado lamentablemente el tema de los rollos con engaños e historias «picantes», en vez de percibir la real importancia del hallazgo para la comprensión del judaísmo antiguo.

Teniendo en cuenta dicha situación, el presente artículo tiene como principal propósito corregir el actual equívoco. 

En primer término, cabe señalar que hasta el descubrimiento de los rollos del Mar Muerto en las proximidades de Qumrán, la realidad histórica del judaísmo del Segundo Templo nos era conocida sólo a través de fuentes secundarias, tardías y, en muchos casos, tendenciosas, como Flavio Josefo, el Nuevo Testamento, Filón de Alejandría, la literatura pagana y rabínica.

En consecuencia, dicho hallazgo permitió a los investigadores, por primera vez en la historia, contar con documentación original escrita por judíos que vivieron en esa época, a fin de confirmar, o en algunos casos desdecir, la información obtenida a través de las fuentes clásicas. 

En cuanto al carácter del material descubierto, en Qumrán se hallaron manuscritos que se pueden dividir en tres categorías fundamentales: 

1.  Manuscritos bíblicos 

2. Literatura no-canónica 

3. Literatura sectaria. 

Se hallaron cerca de 200 manuscritos de todos los libros de la Biblia a excepción de uno, el libro de Ester.

O mejor dicho:

¿por qué los relatores o compiladores del bíblico Libro de los Reyes decidieron no incluir en éste el relato de una de las batallas más grandes, decisivas e importantes de la época?

Map Qarqar
Imagen 1: Map Qarqar

Corría el siglo IX AEC. La división de los israelitas en dos reinos, Israel en el norte con capital en Samaria, y Judá al sur con capital en Jerusalém, era ya un hecho consumado e irreversible. Pero la dinastía real del reino del norte en esos momentos, la Casa de Omrí, había establecido pactos de alianza con el Reino de Judá y también con el reino fenicio de Tiro.

Las alianzas se sellaron con matrimonios diplomáticos entre las familias reales: Omrí casó a su hijo Acab con la princesa Jezabel, hija del rey de Tiro, y Acab e Jezabel a su vez dieron a su hija Atalía (Ataliáh) en matrimonio al príncipe heredero Joram (Yehorám), hijo de Josafat rey de Judá de la Casa de David.

La alianza tripartita se mantuvo durante todo el reinado de la Casa de Omrí, y trajo consigo un auge económico destacable, entre otras causas por el dominio de los reinos aliados de las rutas comerciales que unían los puertos fenicios sobre el Mediterráneo con el puerto de Eilat sobre el Mar Rojo, y con las rutas de caravanas hacia el oriente.

Ése auge económico, diplomático y comercial trajo consigo también una creciente influencia cultural y religiosa extranjera en los reinos de Judá e Israel, lo cual enardeció a los fervientes defensores del monoteísmo israelita.

Desde el enfoque teológico del Libro de Los Reyes, los reyes de la Casa de Omrí fueron un hato de odiosos pecadores, cuyo summum fue la introducción del culto a los dioses extranjeros Baal y Asherá a manos de Jezabel y su séquito.

Acab (871-851 AEC) fue el rey más poderoso de la dinastía y tal vez el más poderoso de toda la historia del reino del norte.

Canal del Agua - Tel Sheva
Canal del Agua – Tel Sheva

Una de las cosas que llaman poderosamente la atención de todo quien haya visitado los restos arqueológicos de las ciudades-fortalezas amuralladas de los antiguos reinos de Judá e Israel (siglos IX-VI AEC), son los imponentes proyectos de infraestructura hidráulica destinados a abastecer de agua a la ciudad cuando fuera ésta sitiada por el enemigo. Sobre todo sobresalen a la vista del visitante las obras hidráulicas de las antiguas ciudades de Hazor (Jatzór) y Megido en el norte de Israel con sus enormes fosos de paredes revestidas de piedras labradas y escalonados, que luego de descender decenas de metros, se vinculan a túneles horizontales que los conectan a manantiales ubicados fuera de los límites de la ciudad, conduciendo así mansamente las aguas de éstos ciudad adentro.

Pero no a ellos me referiré hoy, sino a proyectos hidráulicos no tan imponentes por su tamaño, pero sí por el ingenio magistral de sus arquitectos, ingenieros y constructores, que lograron encontrar soluciones de abastecimiento y manejo de agua en la parte más árida de la Tierra de Israel, el Néguev, que se extiende desde el Valle de Beer-Sheva hacia el sur.

En éste valle y cerca de la moderna ciudad de Beer-Sheva se encuentra el tel que preservó a través de los tiempos el nombre bíblico Shéba (no confundir con Beer-Sheva) y guarda los restos de la antigua ciudad homónima (Josué 19:2 mencionada inmediatamente después de Beer-Sheva). El sitio es hoy en día un Parque Nacional y reconocido como patrimonio de la humanidad por UNESCO. En sí era una pequeña ciudad-fortaleza amurallada de 1,15 ha (11.500 m2), que en la época del Primer Templo formaba parte de una muy amplia cadena de fortalezas de diferente tamaño a lo largo de los altos que bordean los valles de Beer-Sheva y Arad.

 

Estratégicamente el sitio goza de una posición topográfica excelente, ya que sobresale en medio de un contorno de vallejuelos que conforman el Valle de Beer-Sheva, lo que le otorga una posición de ventaja ante todo enemigo que intentare sitiarlo. Su talón de Aquiles era el abastecimiento de agua, que si no se solucionara acarrearía irremediablemente la rendición ante un sitio prolongado.

Más de una vez, en discusiones acaloradas o charlas distendidas, hacen uso los participantes de comparaciones con pasajes bíblicos para basar o fortalecer sus posiciones político-económicas o socioeconómicas, y pareciera que el material a citar es tan variado, que todos y cada uno puede encontrar en la Biblia Hebrea sustento a su opinión, a veces arrancando a ese sustento de su contexto original.

¿Es que existe en la Torá una visión, o una posición clara con respecto a la economía y a las relaciones de clases? Comencemos por el final:

1. Intentar catalogar las ideas bíblicas usando términos socioeconómicos acuñados en los últimos siglos, como “socialista” o “capitalista”, es un despropósito total, ya que la biblia fue escrita hace más de 3.000 años, en una realidad política, cultural, tecnológica, y socioeconómica totalmente diferente a la moderna.

2. A pesar de esto, la Torá delinea principios morales y sociales con respecto a la economía, que por ser tales –principios– pueden ser adaptados y aplicados aún hoy en día, y estos a su vez concuerdan o no con principios de las diferentes corrientes socioeconómicas modernas.

Para que podamos exponer más claramente estos principios, echemos un vistazo a la realidad económica y social en la Tierra de Israel en la época del Primer Templo: En el Israel bíblico la inmensa mayoría de la población vivía de la agricultura y sus derivados. La tierra era propiedad de la familia. La sociedad era tribal y patriarcal, y cada núcleo familiar trabajaba su tierra la cual se iba pasando por herencia.

Esa porción de tierra familiar es llamada en hebreo najalá. La moneda todavía no existía por ese entonces. Las transacciones se realizaban pagando con plata en metal. Pequeños trocitos de plata se pesaban en balanzas de dos platillos, colocando en uno las pesas correspondientes, y en el otro tantos trocitos de plata como sean necesarios hasta obtener el balanceo. De esta manera la plata se convirtió no solo en el elemento común de pago, sino también en el elemento de ahorro y acumulación de riqueza. La unidad de peso corriente era el Shekel (de aquí el nombre de la actual moneda israelí), comúnmente traducido al español “siclo”, y equivalente a 11,3 gramos de hoy. Veamos ahora principios:

Mapa Túnel de Ezequias
Mapa 1: El túnel de Ezequías

El túnel de Ezequías (rey de Judá entre los años 726–697 AEC), una de las joyas arquitectónicas de la época bíblica en Jerusalén, fascina a todo a quien recorre sus 533 metros excavados en lo profundo de la roca, caminando en el agua cristalina (en partes llega a la altura de las rodillas o la cintura) que emana del manantial del Guijón, entre las paredes que aún conservan la cobertura de yeso original con la cual las impermeabilizaron en la época de Ezequías. Tres de los puntos más emotivos que encuentra hoy el visitante al túnel son:

1. El manantial del Guijón mismo, lugar donde fueron ungidos los reyes de Judá a partir de Salomón (1Reyes 1:32-35).

2. El lugar donde se encontraron los dos grupos de excavadores del túnel que comenzaron su tarea desde los dos extremos de éste.

3. El sitio donde fue esculpida la inscripción de Siloé a unos seis metros antes del final del túnel. Aún así, hay tres preguntas que continuarán irresueltas para el visitante al finalizar su visita. Para enunciarlas claramente, volvamos al principio de la historia: