Canal del Agua - Tel Sheva
Canal del Agua – Tel Sheva

Una de las cosas que llaman poderosamente la atención de todo quien haya visitado los restos arqueológicos de las ciudades-fortalezas amuralladas de los antiguos reinos de Judá e Israel (siglos IX-VI AEC), son los imponentes proyectos de infraestructura hidráulica destinados a abastecer de agua a la ciudad cuando fuera ésta sitiada por el enemigo. Sobre todo sobresalen a la vista del visitante las obras hidráulicas de las antiguas ciudades de Hazor (Jatzór) y Megido en el norte de Israel con sus enormes fosos de paredes revestidas de piedras labradas y escalonados, que luego de descender decenas de metros, se vinculan a túneles horizontales que los conectan a manantiales ubicados fuera de los límites de la ciudad, conduciendo así mansamente las aguas de éstos ciudad adentro.

Pero no a ellos me referiré hoy, sino a proyectos hidráulicos no tan imponentes por su tamaño, pero sí por el ingenio magistral de sus arquitectos, ingenieros y constructores, que lograron encontrar soluciones de abastecimiento y manejo de agua en la parte más árida de la Tierra de Israel, el Néguev, que se extiende desde el Valle de Beer-Sheva hacia el sur.

En éste valle y cerca de la moderna ciudad de Beer-Sheva se encuentra el tel que preservó a través de los tiempos el nombre bíblico Shéba (no confundir con Beer-Sheva) y guarda los restos de la antigua ciudad homónima (Josué 19:2 mencionada inmediatamente después de Beer-Sheva). El sitio es hoy en día un Parque Nacional y reconocido como patrimonio de la humanidad por UNESCO. En sí era una pequeña ciudad-fortaleza amurallada de 1,15 ha (11.500 m2), que en la época del Primer Templo formaba parte de una muy amplia cadena de fortalezas de diferente tamaño a lo largo de los altos que bordean los valles de Beer-Sheva y Arad.

 

Estratégicamente el sitio goza de una posición topográfica excelente, ya que sobresale en medio de un contorno de vallejuelos que conforman el Valle de Beer-Sheva, lo que le otorga una posición de ventaja ante todo enemigo que intentare sitiarlo. Su talón de Aquiles era el abastecimiento de agua, que si no se solucionara acarrearía irremediablemente la rendición ante un sitio prolongado.